jueves, 1 de mayo de 2008

PRIMERO DE MAYO: ¡TRABAJADORES DEL MUNDO, UNÍOS!


CODETRAB

En este día no se conmemora ni se hace una remembranza, se actúa reflexionando y mirando hacia delante, uniendo nuestra fuerza de clase explotada.

El Día del Trabajo es un día para reflexionar sobre la historia que han escrito y siguen escribiendo miles de millones de hombres, mujeres, niños, niñas y adolescentes en todos los rincones del planeta.

La ideología dominante en una sociedad dada (es decir, las concepciones e ideas comúnmente aceptadas sobre economía, política, justicia, moral, filosofía y ciencia) esta siempre representa la ideología de la clase dominante en esa sociedad, aunado a lo anterior, vemos cotidianamente como es que la desviación de la atención de los trabajadores ha provocado que nuestro papel histórico se atrase a las necesidades que tenemos enfrente, puesto que bajo el capitalismo, toda la ideología transmitida por la burguesía a través de la escuela y los medios de comunicación tiene como único fin justificar su dominación y sus privilegios de clase e Ideas tales como: "Siempre hubo ricos y pobres", "vive y deja vivir", o que el egoísmo y la envidia forman parte de la naturaleza humana, ideas que son transmitidas cotidianamente y golpean una y otra vez sobre nuestras conciencias.

Es por eso que pensamos que todo trabajador sea de la edad que fuera debería estar interesado en conocer las fuerzas ciegas que parecen determinar sus vidas, y comprender los procesos complejos que se dan en la economía, la política y la sociedad; en definitiva, conocer e interpretar la realidad que los rodea para ser dueños de su propio destino.

¿Por qué el primero de mayo?

El motivo para conmemorar esta Jornada fue el movimiento huelguístico de mayo de 1886 en la ciudad de Chicago, cuya jornada fue violentamente reprimida por la policía y que condujo en 1887 a la ejecución de varios de los obreros participantes en las huelgas, esto con la finalidad de "escarmentar a todos los trabajadores".

Augusto Spies, Jorge Engel, Adolfo Fisher y Alberto Parson murieron en el cadalso gritando ¡vivas! a la anarquía; tales militantes eran conocidos como los "Mártires de Chicago", y éstos se convirtieron en el símbolo de las reivindicaciones obreras, porque con ellos se enjuiciaba a la clase obrera y en ellos los trabajadores reconocían sus aspiraciones. De manera que, el 1º. de Mayo es una Jornada de lucha obrera conquistada a muy alto precio.

En México, el 1º. de Mayo se conmemoró por primera ocasión en Chihuahua. Las Sociedades Cooperativa Mutualista de Obreros, la de Obreros del Orden y la de Benito Juárez, organizaron el evento en 1892. Esta fecha fue conquistada con la valentía de los trabajadores mexicanos.

Posteriormente Ricardo Flores Magon en la Revolución Mexicana, introdujo en México la consigna de las ocho horas. Precursores también de esta Revolución fueron, los mineros de Cananea y textileros de Río Blanco, con la huelga, expresaron la decisión de los trabajadores mexicanos para hacer valer sus derechos.

Fue hasta 1913, en plena dictadura Huertista, cuando los trabajadores mexicanos iniciaron la tradición del 1º. de Mayo. Bajo la bandera de 8 horas de trabajo y descanso dominical se integró un Comité Organizador de las Ceremonias del Primero de Mayo. Los principales promotores pertenecían a la Casa del Obrero Mundial. Junto a esta organización marcharon otras más con sus estandartes y bandas de guerra. Más de 15 mil trabajadores asistieron a la manifestación que partió de El Caballito continuando por la Avenida Juárez y por la calle Madero hasta el Palacio Nacional. Antonio Díaz Soto y Gama pronunció un discurso en el Hemiciclo a Juárez, Epigmenio Ocampo habló frente al Palacio Nacional y José Colado en la Cámara de Diputados. En el desfile se escucharon los gritos obreros contra la dictadura de Huerta y en demanda de la jornada de ocho horas y un día de descanso semanal. Por la noche, a nombre del Comité Organizador, Isidro Fabela pronunció un discurso en el Teatro Xicoténcatl. En ese mismo acto hicieron uso de la palabra Rafael Pérez Taylor, Jacinto Huitrón y Heriberto Jara. Para cerrar con broche de oro, la dictadura mandó aprehender a los organizadores de los actos, así como a los oradores.

Las protestas no quedaron allí. Días después, el 25 de mayo, se realizó un nuevo mitin en el Hemiciclo. En ese mitin habló Serapio Rendón, cuyas heroicas palabras contra el tirano le costarían la vida.

Sin embargo el estado mexicano siempre ha seguido una política manipuladora de los trabajadores vía el corporativismo sindical del que sus antecedentes son contrarrevolucionarios puesto que en 1915, la Casa del Obrero Mundial pactó con Carranza y Obregón la organización de los Batallones Rojos a través de los cuales los obreros fueron sometidos para combatir a los ejércitos campesinos de Villa y Zapata. Sólo el Sindicato Mexicano de Electricistas se negó a formar parte de aquellos batallones. En ese tiempo, Obregón se hacía llamar el "Lenin mexicano" y, desde entonces, el Primero de Mayo se convirtió en una vulgar ceremonia para "dar gracias" al gobierno en turno entre la confusión ideológica y políticamente del sindicalismo.

Con la imposición del "charrismo sindical", la Jornada del Primero de Mayo se desnaturalizó totalmente al ser sometidos los trabajadores a una política ajena a sus intereses de clase. Las conquistas obreras cada vez se fueron perdiendo, especialmente la independencia de clase. El desarrollo social de los trabajadores cada vez se contraponía más con el interés político del régimen existente. Los sindicatos se convirtieron en cárceles que han mantenido a los trabajadores mexicanos prácticamente secuestrados en sus propias organizaciones sindicales.

Aunado a lo anterior y atendiendo a la evolución del capitalismo en su etapa critica, nos encontramos con el desempleo que va cada día en aumento debido al mismo sistema en decadencia; la misma demanda laboral hace que la mano de obra se abarate y que los trabajadores regalen su fuerza de trabajo al capital o que tengan que emigrar a estados unidos u otros estados para satisfacer las necesidades de sus familias, unos corren con la suerte de encontrar la muerte en el trayecto mientras que otros son explotados bajo una estructura más despiadada del capitalismo.

En un país subdesarrollado como México, el análisis amerita algo mas allá que las generalizaciones; al interior una situación donde una burguesía ha terminado ya desde muchos años su función histórica, donde ella misma tenía un proyecto nacional y que al calor de la “modernidad” fue entregándose al poder de la metrópolis, al imperialismo estadounidense, y al exterior esta misma situación de dependencia, claudicación, subordinación a los estados unidos, tanto en lo económico como en lo político ha frenado el desarrollo social como nación e intensificado cada vez más la miseria, la marginación, la pobreza . Ante esto la clase trabajadora se le plantea una doble tarea, la de su lucha propia como clase social y la de llevar a cabo un verdadero proyecto, que sin duda no solo es prudente sino necesario.

De esta manera podemos seguir reproduciendo diversos atropellos en donde el capitalista busca los huecos que la ley le regala para seguir con la dinámica de explotación que hasta ahora es innegable. Esto que leemos es una realidad frustrante, la pregunta es ¿Qué estamos haciendo por cambiarla?, muchos prefieren seguir enajenados viviendo una falsa realidad, dejando atrás verdaderas aspiraciones y sueños.

Así concluimos en que La legalidad solo existe para los que tienen dinero, la justicia laboral es a todas luces inexistente de manera individual, el poder económico que tiene el patrón frente al trabajador como individuo es aplastante, pero las cosas cambian cuando los trabajadores unen fuerzas y esfuerzos con el fin de defender y conquistar los derechos que le corresponden como clase productora de la riqueza.

La formación de la conciencia de clase solo se puede ir construyendo a partir de la misma lucha diaria, en la inmediatez de cada exigencia del trabajador, en cada instante donde se muestra independiente frente al patrón, pero sobre todo en su lucha organizada. Las diversas expresiones de la lucha del proletariado han dado grandes enseñanzas, y sin duda hoy deben ser un aliento e inspiración para la batallas venideras, pero hoy en día la situación es tan distinta que la meta a alcanzar parece más difícil, y no por la fuerza del trabajador ante el capital, sino por las tareas históricas que tiene que cumplir, sin duda la exigencia a los derechos más básicos son una constante en las banderas de los trabajadores, pero lo que se pone al orden del día va mas allá que simples exigencias, lo que se tiene al frente es todo un proyecto no solo de realización como clase, sino también de emancipación que se extiende al resto de la sociedad, destruir por completo toda relación de explotación, es decir, combatir sin cesar las relaciones de producción, que sin duda tiene que empezar desde la misma producción, desde cada taller, cada empresa, cada centro de trabajo, hacer palpable una sociedad sin explotados ni explotadores.
2008

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