
Panorama Laboral: Los sueldos actuales, peores que en
el Porfiriato
Por Juan Guzmán González.
A 120 años de que los Mártires de Chicago perdieron la vida en la lucha por mejorar la situación de los trabajadores y a 95 de haberse conmemorado aquí el primer Primero de Mayo, la realidad laboral y salarial de la clase obrera mexicana es peor que en la época del dictador Porfirio Díaz Mori cuando un salario mínimo alcanzaba para alimentarse decorosamente.
Ahora la retórica oficial habla de mayores libertades sociales, de plena democracia (útil sólo para enriquecer a los políticos) y de casi total empleo con cifras maquilladas a placer del gobierno en turno. La verdad es otra y radicalmente distinta, según demuestran datos del propio Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), del Seguro Social y de la Universidad Obrera de México.
Las Estadísticas Históricas de México, Tomo I y II del INEGI son contundentes al señalar: "La estructura económica del Porfiriato presentó una característica que permanece hasta nuestros días: la incapacidad de la economía para absorber mano de obra en proporciones iguales o superiores al crecimiento de la población, con el consiguiente resultado de una tendencia a mayor desigualdad en la distribución del ingreso".
Esos documentos precisan que en 1908 el salario mínimo general para la República Mexicana era en promedio de poco más de 33 centavos y un kilogramo de carne costaba 24 centavos; un kilo de maíz cinco centavos; el kilo de fríjol valía 10 centavos lo mismo que el de trigo. En la actualidad el salario mínimo promedio en la República Mexicana es cercano a los 53 pesos y el precio por kilo de carne de res vale 75 pesos, las tortillas de maíz cuestan 8 pesos y el kilogramo de huevo es de hasta 14 pesos.
Esta grave crisis económica del proletariado nacional es propiciada fundamentalmente por los topes salariales, la antidemocracia en sus organizaciones sindicales y la precarización en sus condiciones de trabajo, lo que hace más notable el abismo entre quienes tienen de todo hasta la obscenidad y los que carecen de algo hasta para comer.
Durante el llamado gobierno populista de Luís Echeverría Álvarez, la participación del salario en el Producto Interno Bruto alcanzó su máximo histórico al llegar a un 46.7 por ciento, según el Banco de México y el oficialista Congreso del Trabajo. Para 1989-90, en el mandato del presidente depredador, Carlos Salinas de Gortari (acabó con casi todas las empresas propiedad del pueblo de México), dicha participación había descendido a cerca del 25 por ciento, a pesar de que había más trabajadores empleados.
Esa lamentable situación obedece a que a más de dos décadas de gobiernos neoliberales se ha impuesto una política restrictiva al salario, de contención en sus incrementos beneficiosa únicamente para las grandes empresas trasnacionales y del país, según sostiene, de su lado, un análisis la Universidad Obrera de México en donde se señala:
"Existe una creciente precarización del trabajo el cual consiste en el ofrecimiento del trabajo con bajos niveles salariales, sin seguridad social, sin prima vacacional y sin aguinaldos, mediante contratos verbales, por tiempos parciales por remuneraciones a destajo y de subcontratación", las llamadas outsorcing toleradas por el gobierno panista a pesar de ir en contra de las leyes laborales del país.
El estudio, elaborado por la investigadora Laura Juárez, del cual Transición tiene una copia, destaca que la Canasta Básica Indispensable calculada por la Universidad Obrera de México entre 1994 y 2007 arrojó que "mientras el salario mínimo general -referente para imponer topes salariales en las revisiones contractuales- aumentó 263.9 por ciento, la CBI de 40 productos lo hizo en 706.2 por ciento.
"La tortilla aumentó 1.048 por ciento; el gas 760.9; el pan blanco 753.3 por ciento; el metro 525; las galletas saladas 499.7 por ciento; la leche 469.8 por ciento; la gasolina Magna Sin 418.8 por ciento; el huevo blanco 380.5 por ciento y el frijol 338.8 por ciento". Aquí no se incluyen gastos por educación de los hijos ni el derecho a la cultura y la recreación.
Sostiene la analista que en ese contexto "el salario mínimo general perdió el 79.4 por ciento de su poder adquisitivo en términos reales mientras que los salarios contractuales, entre 1982 y 2007, perdieron el 55.8 por ciento para llegar a 22.1 pesos en este último año a precios de 1994".
Y los que millones de trabajadores ganan en nuestro país son salarios de hambre, de acuerdo con datos del Banco Mundial el cual señala que cada persona ocupada debería estar en condiciones de adquirir cerca de tres Canastas Básicas Indispensables, "como mínimo". El organismo establece una CBI tomando en cuenta a dos personas por familia mientras que en México se considera que un paquete básico debería cubrir las necesidades de un clan compuesto en promedio de entre cuatro y cinco personas.
"Según estimaciones de la Universidad Obrera de México, de la devaluación de diciembre de 1994 al mismo mes de 2007, el salario mínimo de nuestro país únicamente puede comprar el 20.2 por ciento de la Canasta Básica Indispensable de sólo 40 productos. Para que el minisalario estuviera a precios del nivel de diciembre de 1994, necesitaría de un aumento no menor del 394.3 por ciento, debido a que se requieren 4.9 salarios mínimos para adquirir un paquete básico de alimentos", agrega el estudio.
"De una población en edad productiva de 42.9 millones en 2007, no recibieron ingreso por su trabajo 3.9 millones de individuos, percibieron hasta un salario mínimo 5.2 millones, ganaron de 1 a 2 minisalarios 8.6 millones de personas y recibieron de 2 a 3 salarios mínimos 9.2 millones de trabajadores. Esto quiere decir que 26.9 millones de mexicanos no ganan siquiera para una canasta básica indispensable.
"El problema de la disminución del ingreso de los trabajadores de nuestro país es tan grave y alarmante que el Banco de México reconoció recientemente que el 44 por ciento de la población sobrevive con dos dólares al día, menos de 20 pesos por lo que se encuentran debajo de la línea de la pobreza", apuntó Juárez.
E M P L E O , ¿ C U Á L ?
Durante la última etapa del gobierno de Díaz Mori, en 1908, el problema del desempleo apenas si se notaba. Cien años después la situación laboral es verdaderamente critica pues de acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en México existen 25.5 millones de personas empleadas en la economía informal compuesta fundamentalmente por vendedores ambulantes, artesanos, transportistas, y prestadores de servicios domésticos, entre otros. "Es desempleo encubierto porque carecen de salario digno y fijo así como de prestaciones sociales como seguro social, vivienda, aguinaldo, vacaciones pagadas, etcétera", señala.
Para este año 2008 se estima una Población Económicamente Activa (PEA) cercana a los 45 millones de personas y, según datos el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) apenas tiene registrados como derechohabientes a 21 millones, 175 mil 470 trabajadores. A esa cifra habría que sumarle los aproximadamente millón 800 mil servidores públicos, es decir que cerca de la mitad de la PEA se encuentra en la economía ilegal y subterránea.
Por tal motivo México ha sido clasificado como el país de mayor tasa de desempleo entre las naciones latinoamericanas y el de mayor mano de obra barata a nivel mundial, casi al par de las naciones maquiladoras como Indonesia o China, ésta última considerada como "la gran fábrica del mundo".Encima de todo este peso, la clase obrera tiene que soportar sobre sus espaldas a toda una cáfila de seudo dirigentes inescrupulosos y claudicantes que se han apropiado de los gremios para hacerlos de su exclusiva propiedad, con la cual han logrado enriquecerse hasta el eructo sin ser fiscalizados por ninguna autoridad hacendaría gracias al manto protector que ellos llaman como autonomía sindical.

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