lunes, 3 de noviembre de 2008

Urgen reformas de segunda generación en materia laboral: Xelhuantzi López

Entrevista con María Xelhuantzi López, doctora en ciencia política
Organización Editorial Mexicana
16 de septiembre de 2008

Nidia Marín / El Sol de México(Segunda y última parte)Ciudad de México.-
El sistema político mexicano "es muy perverso" en la cuestión laboral, por lo cual no se puede descartar que el fallo de la Corte para el voto secreto de dirigentes sindicales sea utilizado de manera clientelar en el 2009, "porque eso sucede cuando hay una reforma insuficiente". Por ello, urgen reformas de segunda generación en materia laboral, señala María Xelhuantzi López, doctora en Ciencia Política, académica de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, experta en sindicalismo.
A su juicio, la decisión del máximo tribunal de justicia del país no acaba con los mecanismos de control de los gremios, pero tampoco vulnera la autonomía sindical. No excluye que muchos sindicatos presenten alegatos de este tipo, sobre todo los gremios corporativos tradicionales, bajo el argumento de que sus estatutos dicen que los procedimientos deben ser de voto alzado, por ejemplo.
La asesora del Sindicato Mexicano de Telefonistas, autora del libro "El sindicalismo en la reforma del Estado" (escrito al alimón con Francisco Hernández Juárez) en la entrevista para El Sol de México escucha otra pregunta:
Este fallo se da cuando estamos en la puerta de las elecciones de 2009 y empezará la rebatiña de votos gremiales entre los partidos, ahora de otra manera. ¿Cómo lo sopesa usted?* No van a faltar partidos, grupos, tendencias que quieran aprovechar esto en su favor.
Cuando es una reforma insuficiente, con todas las bondades que tiene, igual que en el esquema anterior se puede prestar a este tipo de situaciones, especifica."Las reformas que faltan -abunda- ya no son competencia de la Corte, sino del Ejecutivo y del Legislativo. No dudo que haya quienes pretendan aprovechar este recurso para encontrar nuevas formas de clientelismo hacia las elecciones del próximo año. No hay que olvidar que el sistema político mexicano es muy perverso en este sentido y particularmente en la parte laboral, porque tiende a favorecer el autoritarismo, el corporativismo, que no es otra cosa sino el control que se ejerce desde el poder sobre las organizaciones sociales y específicamente sobre las sindicales".Puntualiza: "El riesgo existe.
Hay que ver si se abre la puerta a una segunda generación de reformas o si hay quienes piensan que con esto ya es suficiente. En el primer caso, si es el punto de partida para reformas de carácter más institucional y operativo, ¡qué bueno!, porque eso significa que vamos a neutralizar la posibilidad de que esta medida tan positiva, pudiera ser utilizada con fines adversos a los trabajadores".
YO CONTROLO, TU CONTROLAS...Para controlar a los trabajadores están muchas normas y para controlar a sus líderes muchas prebendas. En el siglo XX millones y millones de trabajadores integrados a las centrales obreras estaban coptados en un solo partido: el PRI. Sin embargo, en el siglo XXI muchos gremios se han separado de las mismas y la atomización persiste... los controles también.
-¿Cree usted que el Gobierno mexicano de esta manera deje de controlar a ciertos dirigentes sindicales, o les seguirá permitiendo participar en negocios con las empresas contratistas, para que continúen siendo dóciles y sumisos?*
Seríamos muy ingenuos si pensamos que con el fallo de la Corte se terminan las formas de control. Hay otras cuestiones que quizás son más determinantes, como el ámbito de conciliación y arbitraje, el de negociación colectiva, el registro de los sindicatos. Al final de cuentas, el punto es empujar por una segunda generación de reformas.
-¿Con la decisión de la Suprema Corte se está o no vulnerando el derecho legítimo a la autonomía sindical?*
No. Definitivamente no. Seguramente muchos sindicatos van a alegarlo, sobre todo los corporativos tradicionales, porque van a argumentar que si sus estatutos dicen que los procedimientos deben ser de voto alzado, por ejemplo, e incluso que no haya voto, lo van a plantear. Pero al final de cuentas la decisión de la Corte puede ser aprovechada por las fuerzas democráticas de cada organización, en el caso de que el voto directo y secreto no esté permitido para los trabajadores, con la finalidad de que opere en su favor.
-¿Con esa decisión se refuerza o se socava el señalamiento del artículo 358 de la Ley Federal del Trabajo respecto de que a nadie se le puede obligar a formar parte de un sindicato?*
El derecho se refuerza. El esquema ideal en México, si habláramos de una reforma de fondo, es llegar al final de cuentas al tema de la afiliación voluntaria de los trabajadores. Pero si no se cambia lo demás, puede ser más negativo que positivo. No hay que olvidar que todos los sindicatos en México han estado regidos por un esquema corporativo, por lo tanto no tienen que competir por los afiliados.
Agrega: "Toca usted un tema muy candente dentro del esquema corporativo en México, que es el famoso radio de acción, es decir, que a cada sindicato se le da lo que se llaman monopolios de representación política, se les garantizan sus afiliados, lo cual es muy cómodo porque no tienen que salir a pelear por ellos, se los dan y los trabajadores están forzados, obligados, a pertenecer a determinada organización.
"Esto -recalca- ha generado en la cultura sindical en México que no haya las posibilidades de competencia por los afiliados, como existe en todo el mundo democrático desarrollado. En Estados Unidos y en Europa hay sindicatos que, por ejemplo, se llamen de transportistas o de otra denominación, tienen la libertad de afiliar a cualquier grupo de trabajadores que se los pida.
En Estados Unidos es muy interesante el caso del Sindicato de Comunicaciones, porque cuenta con 200 mil miembros afiliados, de los cuales apenas la mitad son de Comunicaciones.
Ellos afilian bomberos, profesores universitarios, policías etcétera.. Asegura que el ideal en México es llegar a eso, "porque entonces vamos a estar hablando de sindicatos en un esquema competitivo.
Poniendo condiciones ideales donde el Gobierno no intervenga en la vida de los sindicatos, que los partidos tampoco cuenten con recursos de intervención en la vida sindical con propósitos electorales o clientelares, tendríamos entonces en el país un esquema sindical democrático competitivo, donde la autoridad no limitaría el radio de acción de los gremios". Menciona que algunos sindicatos democráticos en México ya han enfrentado este problema, cuando quieren representar a determinado grupo de trabajadores "y sencillamente la autoridad no se los permite, al decirles: tú eres sindicato de empresa o esos trabajadores a los que quieres representar no están en el sector que te corresponde, por lo tanto no los puedes representar. Es un asunto muy complejo porque tiene que ver con los temas de que no hay elección y de la discriminación, inclusive".Resalta que en la Suprema Corte de Justicia de la Nación "podrían tener las antenitas muy levantadas, aunque esto rebasa su ámbito, porque este tipo de recepciones sí están especificadas en la legislación.
La Ley Federal del Trabajo habla de una tipología de sindicatos en México. Los trabajadores que pueden afiliar sólo están dentro de rubros específicos. El sindicato nacional de industria petrolera, por ejemplo, no puede afiliar a trabajadores ferrocarrileros. Esto no debería de existir. En un sistema democrático el radio de acción no debe de estar acotado".
LOS CONTRATOS DE En México, una de las modalidades de control son los llamados "contratos de protección", es decir, aquellos que se llevan a cabo a espaldas de los trabajadores, entre un sindicato y un patrón, son depositados en la Junta de Conciliación y Arbitraje, con lo cual se impide que otra organización sindical solicite la firma de un contrato colectivo, porque ya existe uno firmado y depositado.
Por ello...¿El voto secreto pudiera favorecer los Contratos de Protección? * En teoría no debería de hacerlo, pero repito, si la reforma se queda aislada, tanto quienes viven de los contratos de protección, como empresarios o dirigentes políticos, van a encontrar la forma de darle ese uso.
Insisto en que hay que aplaudir la reforma que hace la Corte, pero no es suficiente.
¿Este es el principio del fin de la política obrerista gubernamental del siglo XX?*
Cuestionaría muy severamente que hubiera sido una política obrerista, porque si nos atenemos a lo que son los principios del movimiento sindical en el mundo, inclusive del movimiento sindical mexicano en sus orígenes, y estoy hablando de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, vemos que no responde a lo que eran las aspiraciones y los planteamientos obreristas en estricto sentido.
"En México -explica-, sobre todo entre los años veinte y treinta, incluida la administración de Lázaro Cárdenas del Río, quien supuestamente es visto como el Presidente más obrerista de este país, se cometieron muchas atrocidades, en el sentido de terminar con la pluralidad sindical en México: la extinguió". "El Presidente Calles (Plutarco Elías) -siguió diciendo-, persiguió a la Confederación Católica del Trabajo, por un lado, y a los últimos vestigios del movimiento anarcosindicalista. En México lo hicieron trizas desde Madero, Carranza, Obregón...El broche de oro fue la administración de Cárdenas y sé que estoy señalando lo que es un sacrilegio para muchos, pero si revisamos, en su administración se consolida la estructura corporativa y se considera la afiliación forzosa a un partido político. Ya desde entonces había el sentido de imposición, de afiliación forzosa al partido oficial".Comenta también: "Otra vertiente que a muchos puede no gustarles, es el sindicalismo católico.
Por ello hay que tener mucho cuidado en decir que la política laboral en México fue obrerista, que los gobiernos fueron obreristas".Y para concluir resalta: "Todo esto, al final de cuentas destruye la pluralidad sindical y los cimientos de lo que es el obrerismo.
Cuando decimos obrerismo hay que hablar de aquellas corrientes que surgieron como parte de las luchas de los trabajadores, que no les impusieron desde arriba: del socialismo marxista hasta llegar a la socialdemocracia. En México esto se aplastó, con represión, corrupción y se acabó imponiendo una doctrina que no era propiamente obrerista, que fue la de la Revolución, lo cual ahora se ha venido melcocheando con diferentes corrientes, de tal suerte que el movimiento sindical mexicano es uno de los más pobres".

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